jueves, 9 de octubre de 2008

GRITA LIBERTAD!

En el fondo no hay nada más grande que la libertad. A pesar de las mil cadenas que arrastramos, a pesar de los vínculos profesionales y familiares y de nuestra obsesión por el futuro y por el pasado. A pesar de nuestra lucha por defender las etiquetas que tanto nos ha costado alcanzar... a pesar de todo, hemos nacido con un espíritu libre. ¿Dónde está ese espíritu? Por desgracia lo hemos tenido que entregar en pago para formar parte del sistema, es la cuota anual de socio del club. Da igual si llevamos una existencia mediocre siempre que vivamos acorde con el sistema establecido sin salirnos del círculo. Poner un pie fuera quizá sí pueda resultar original o exótico; poner los dos puede significar la deportación a la región más alejada. Y esto es válido para el trabajo, la familia, nuestro círculo de amigos o incluso la persona de la que estamos enamorados sin excluir a la propia sociedad en su conjunto. En el fondo somos adictos a una droga. Le hemos dado a los demás el poder sobre nuestro estado de espíritu ignorando que la fuente de la vida está en nuestro interior. Por eso gritamos libertad, por eso nos declaramos libres y no nos sometemos. Por eso echamos abajo los muros que aprisionan nuestra alma y la exponemos a la vista de todos. Desnuda. Como vino al mundo. Tan bella como Dios la concibió.

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