lunes, 22 de diciembre de 2008

LA LUZ, EL COLOR Y EL BRILLO

Dios nos necesita. Se expresa a través de nosotros. Actúa en el mundo a través de nosotros. Cada uno de nosotros hemos sido creados con unas cualidades especiales, cualidades únicas que nos hacen únicos. Por ello no podemos, no debemos!, ser otra cosa que nosotros mismos. La luz de Dios, la luz con la que ilumina al mundo, pasa a través de nosotros y llega a los demás con todos los matices y colores de nuestras cualidades personales. Esa luz nos traspasa adquiriendo el color, el brillo y las tonalidades adecuadas para que llegue de forma nítida a los que nos rodean. Por eso debemos mantenernos fieles a nosotros mismos, fieles a lo que realmente somos y así poder colaborar plenamente con su misión de ofrecer la verdadera vida.

jueves, 18 de diciembre de 2008

ESPÍRITU

El espíritu es el que nos da la vida. De él procede nuestra motivación, nuestra fuerza para afrontar los problemas. De él procede nuestra alegría. Nuestra actitud ante los demás y nuestra actitud ante nosotros mismos. El espíritu lo es todo. Por más que nos esforcemos no llegaremos nunca a convertirnos en los seres perfectos que ansiamos ser, nuestra debilidad como seres humanos hace que eso sea imposible. Nadie, ni siquiera el propio Dios, puede esperar eso de nosotros. Son demasiadas limitaciones. Sin embargo sí podemos buscar el espíritu que queremos que nos habite. Estamos llamados a compartir el espíritu de Dios pues somos de la misma naturaleza que Dios mismo. No consiste en "hacer las cosas según su espíritu", consiste en ser conscientes de la presencia de ese mismo espíritu en nuestro interior. Debemos descubrirlo, conocerlo, sentirlo, vivirlo. Debemos dejarlo libre, apartar todo aquello que nos ata, que nos oprime, sea bueno o sea malo. La apuesta es radical. Todo o nada. Jesús nos recuerda que debemos amar a Dios con todas nuestras fuerzas, nuestra alma y nuestro corazón. Es un amor extremo que exige una búsqueda plena, sin condiciones. Apartar todo, absolutamente. Conforme avanza el proceso de liberación el espíritu se irá haciendo más y más grande en nuestro interior. Los miedos por otro lado se harán también mayores pues iremos perdiendo la seguridad que nos ofrecían nuestras ataduras, nuestros vínculos a las cosas de este mundo. Se corre el riesgo de detenerse o de volver atrás. Pero vale la pena seguir, seguir, seguir pues lo que está en juego es la verdadera vida, la que da el espíritu de Dios.

O HOLY NIGHT

miércoles, 17 de diciembre de 2008

EL DESENGAÑO O LA NAVIDAD

Creo que el sentido de la navidad no se puede entender si no existe un sentido de la conversión. Convertirse es darse cuenta de que la concepción que tenemos de nuestra propia naturaleza y del mundo que nos rodea es una concepción equivocada. Algo se revuelve en nuestro interior y rechaza que sólo seamos lo que creemos que somos y que el mundo que nos rodea sea sólo lo que creemos que vemos. Existe en nuestro interior una energía poderosísima que necesita expandirse de algún modo pero no sabemos cómo pues nada nos satisface completamente. Dios ha venido en persona, ha nacido entre nosotros, para darnos las respuestas, mejor dicho, a darnos LA respuesta. Y la respuesta es que solo Él puede dar la vida. La vida verdadera claro. La vida desde un sentido absoluto. Hay otras vidas, otras satisfacciones, otras maneras de ser feliz. No es preciso conocer a Dios para ser feliz, esto está claramente demostrado. La felicidad absoluta en cambio solo la encontramos en Él. Nunca será una felicidad como la que ofrecen las cosas de este mundo, claro esá. No tiene nada que ver con la diversión o con la tranquilidad que ofrece la seguridad material... Tiene que ver con el gozo de la libertad total. Acoger al niño en el portal, preparar su pesebre significa que estamos preparándonos interiormente para vivir su mensaje. Ya lo conocemos, debemos simplemente prepararnos para vivirlo. Vivir con la satisfacción interior de que somos más, más de lo que creemos que somos, más de lo que nos hacen creer los demás, más que los problemas del día a día... hemos vivido en un engaño y Jesús viene a desengañarnos. Como cualquier desengaño puede ser doloroso... pero este es el único camino para entrar en esta vida nueva, LA vida nueva.

HAPPY CHRISTMAS - WAR IS OVER

lunes, 15 de diciembre de 2008

LA VERDADERA DIGNIDAD

La naturaleza del hombre es una naturaleza divina. Si uno es capaz de interiorizar esto, creerlo, verlo dentro de sí entonces habrá alcanzado, no solo la verdadera libertad sino además el conocimiento de sí mismo. La liberación, la salvación verdadera no puede llegar sin la creencia, y la consciencia, de esta naturaleza divina. La Biblia no deja de repetir que somos de la "estirpe de Dios", "dioses sois" se nos dice incluso! Esta es nuestra verdadera dignidad y este es el centro del mensaje de Jesús y por el que llegó hasta la muerte. Esta dignidad divina no la hemos adquirido por nuestros propios méritos, nos ha sido otorgada, regalada por el propio Dios por pura generosidad. Esto es lo que significa la misericordia divina. Se nos entrega un don aunque no lo merezcamos, por puro amor. Dios nos hace iguales a Él en dignidad, somos de su misma esencia. No hay nada mayor que esto así que se acabaron los miedos, los temores, las luchas. Se acabaron las inseguridades, la desconfianza. Se acabó el afán por ser mejores que los demás, por llamar la atención, por ser ricos y famosos. Nada de eso importa ya pues ha llegado la verdadera libertad. Mi dignidad es infinitamente mayor que la dignidad de un Rey de un multimillonario o del mayor gigoló. Esta es la única referencia. No la puedo perder de vista ni un instante.

martes, 9 de diciembre de 2008

LO QUE NOS SALVA

¿Cuál es el verdadero significado de la palabra amor? ¿Se puede definir el amor, como dice el diccionario, como el conjunto de sentimientos que ligan una persona a otra, a las cosas, a las ideas? ¿Es ese el verdadero amor? Me gustaría concebir el amor como la forma más alta de hacer libre a otra persona. Si el hombre está llamado a ser libre por encima de todo, mi mayor demostración de afecto será a través de la libertad. Romper vínculos, terminar con los apegos... será la forma más grande de ofrecer amor. Elevar a la otra persona a lo más alto, hacerle ver su condición de rey, de reina, de ser libre, de hijo de Dios, será la forma más grande de ofrecer amor. Acompañarle en el camino de la libertad interior, hacerle ver sus ataduras y ayudarle a romperlas... Así nos amó Jesús. Con el mayor cariño puso de manifiesto nuestras miserias, hizo que fuéramos conscientes y nos libró de ellas revelándonos lo que somos realmente: ni más ni menos que hijos de Dios. Nos liberó: nos salvó. En todo esto consiste para mí el verdadero amor.

2000 MILES