martes, 26 de abril de 2011

"YO y TÚ" (Martin Buber)

"El "Tú" se encuentra conmigo por gracia, no como resultado de una búsqueda. Pero el hecho de que yo diga "Tú", que me dirija al otro con esta palabra fundamental, es la razón de mi ser, lo que me hace existir. Me convierto en "Yo" por el "Tú". Decir "Tú" me convierte en "Yo". Toda vida verdadera es encuentro.

lunes, 25 de abril de 2011

''Hago todo por llegar a Ti'' (Mario Santana)

''Hago todo por llegar a Ti''. CAMINAR CON JESÚS!
Juan: 14,6

En numerosas ocasiones, me he encontrado cristianos que viven el seguimiento de Jesús como una verdadera tortura. Parece que van corriendo tras ese Jesús inalcanzable que siempre les lleva la delantera. Esto produce en la persona que honestamente quiere estar con el Señor un ...fuerte desasosiego.
Seguir a Jesús no es ir pisando sus mismas pisadas sino saber que el Señor Resucitado va a nuestro lado. La diferencia entre ambas concepciones del seguimiento son importantes para la paz interior del auténtico discípulo.

En la vida podemos plantearnos el seguimiento de Jesús como una meta por conseguir. Si voy por el camino del Maestro, tarde o temprano me encontraré con Él me parece que plantear esto así genera más desencanto que paz.

Les propongo una nueva manera de concebir el seguimiento de Cristo. Seguir al Señor es dejarlo que sea nuestro compañero de camino. Él nunca va delante de nosotros. Él siempre está a nuestra altura, a nuestro lado.

Sentir a Jesús a nuestro lado, vivir el seguimiento como compañía, supone que tú no vas al ritmo que Él marca, sino justo lo contrario. Esa es la grandeza de nuestro Dios: se hace uno como nosotros para entender y compartir nuestro paseo por la vida. Sentir al Señor como compañero de camino significa que Él no nos da prisas, que respeta nuestra torpe camino, pero nos habla al oído del corazón y deja que sus palabras cambien nuestra ruta.

Para quien de verdad busca a Dios cualquier sendero le conduce a Él, porque el Señor nunca es una meta sino un descubrimiento en nuestro respirar diario. No hay que llegar al Señor, hay que dejarse acompañar por Él.

[...  ]La ventaja de ver al Señor como nuestro auténtico compañero de camino, es saber que no nos da prisas sino que va descubriendo el mundo y la vida junto con nosotros. Orar es un diálogo no con quien está lejos sino con quien te acompaña en tu caminar diario.

Dios va al paso que tú puedes andar. No va ni más despacio ni más deprisa. Cuando te paras, Él se para contigo. Cuando corres, Él aligera también su marcha. Cuando te sientas a descansar, Él reposa contigo. El ritmo de tu marcha hacia el encuentro definitivo siempre lo marcas tú. Ese es el maravilloso juego de la libertad del hombre y de la fidelidad de Dios. Toda la vida del cristiano [...] viene marcada no por intentar llegar a Dios como una meta lejana, sino saber que el Señor es nuestro compañero diario de camino.

miércoles, 20 de abril de 2011

LÍBRANOS DEL MIEDO (Gianfranco Ravasi)

"Tenemos que ser libres del miedo. No es el poder lo que corrompe, es el miedo. El temor de perder el poder corrompe a quien lo detiene y el miedo al castigo por parte del poder corrompe al que está sujeto a él."

Es una mujer frágil a primera vista, con un rostro con ojos que te trasfiguran: es Aung San Suu Kyi, premio Nóbel de la Paz en 1991, obligada a permanecer en la cárcel durante años y en este momento en arresto domiciliario por el régimen militar birmano, aun a pesar de ser la hija del héroe de la independencia de ese país. He recogido estas palabras suyas sobre el miedo porque se puede decir que son su programa de lucha por la libertad. No es necesario multiplicar los comentarios en torno a una verdad tan evidente. El miedo, de hecho, es la raíz de tantas vergüenzas que se cometen. Y es por esto que el gran Montagne, no dudaba en confesar: "El miedo es la cosa que me da más miedo".

El miedo a perder a perder un cargo te lleva a la adulación, al engaño, a la humillación. El miedo a perder un afecto te empuja a los celos y actos mezquinos. El miedo a perder el predominio sobre los demás te convierte en implacable y finalmente en cruel. El miedo a perder la fama te hace vanidoso y fatuo. Podríamos seguir adelante y con esta letanía de debillidades y miserias; por esto es justo invocar a Dios con el fin de que nos libere de todo miedo y cobardía y nos vuelva valientes y serenos. Dicho esto quisiera distinguir el miedo de una realidad distinta que utilizamos a menudo como sinónimo: el temor. A menudo, de hecho, nos creemos audaces cuando en realidad no hemos respetado al otro y se vuelve así uno arrogante, insolente, impertinente. Si el miedo puede ser un defecto, el temor es una virtud. Por este motivo se lee en la Bibilia. "el temor del Señor es principio de sabiduría" (Proverbios 1,7)

(artículo publicado en el periódico "Avvenire" del 29 de marzo de 2011)
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martes, 19 de abril de 2011

¿FELICIDAD?

Qué meta es esa de la felicidad?

Acaso el objetivo es la ausencia total de perturbaciones? No más problemas? La calma total?

Es eso la felicidad? Es posible llegar a ese estado? Es posible ponerse por encima de todo y no sufrir? O ignorar todo lo negativo y no dejar que me afecte el mal que sucede en el mundo?

Y si acaso existe algún tipo de equilibrio, por cuánto tiempo se puede mantener?

Qué es eso de la felicidad? Se puede buscar?

Y si ya la tengo, dónde está? en qué rincón de mi corazón? Pues si la busco necesitaré una referencia, una muestra.... Tendré que saber a qué se parece!

Busco dentro de mí algo que se parece... a una emoción? a una satisfacción?

Me parece que no se parece a nada de eso.

Porque todas mis emociones y mis satisfacciones pasan. Y la verdadera felicidad no puede pasar.

Porque yo no quiero huir de los problemas. Quiero resolverlos.

No quiero huir de los riesgos que ponen en peligro mi supuesto equilibrio. Los riesgos me hacen crecer.

No quiero alcanzar elevados estados mentales que me despeguen del suelo. Quiero estar aquí, pisando la misma tierra que los que sufren.

No quiero evitar sufrimientos. Quiero afrontarlos.

Poseo una fuerza capaz de todo, una fuerza que se manifiesta allí donde puedo crecer.

Crecer en amor. Crecer en libertad.

Así que aceptaré la vida tal como venga.

Traiga lo que traiga.

Abrirme a la vida. Esa será mi felicidad!

DOMINGO DE RAMOS

Este domingo me ha dado la última oportunidad. La última oportunidad para darle las gracias! Él lo sabe. Sabe que el agradecimiento forma parte de nuestra vida, que es necesario expresarlo, demostrarlo! Que no hay nada más humano que dar las gracias. Y no hay modo más sencillo de corresponder. Sabe que me lo pide el corazón!

Lo van a matar y Él lo sabe. Sabe que es uno de sus últimos días y ha querido darme la oportunidad de darle las gracias. Verle morir será así menos duro para mí, al menos tuve la oportunidad de agradecerle que me haya dado su vida, y qué vida! la vida de un Dios!

Entra en Jerusalén a lomos de una burra, lo ha organizado todo del modo más humilde pero también del modo más solemne, para que yo pueda expresarle mi último acto de amor y de gratitud con dignidad.

Me quiere en la calle,  me quiere entre la gente. Será porque mi corazón necesita proclamar, dar gracias, estallar.... abrirse... abrirse a Él!

Enmedio del mundo!

domingo, 3 de abril de 2011

OBSERVANDO MI CORAZÓN

Estos días de Cuaresma estoy haciendo un esfuerzo constante por examinarme a mí mismo.

No de manera agresiva y dura... no, no. Así no.

Quizá examinarme no sea la palabra.... quizá sería mejor decir, observarme. Eso es. Observarme sin juzgar, simplemente tomando conciencia de mí mismo, de los movimientos de mi corazón.

Así que cada vez que mi corazón reacciona negativamente: una decepción, una contrariedad, un sentimiento negativo hacia alguien... En ese momento me paro. Y me reto a mí mismo a averiguar qué sucede realemente: por qué me he sentido así?

Enseguida aparecen los miedos que lo bloquean todo o la misma comodidad: es más fácil no hacerse preguntas y pensar en otra cosa, u obtener otra satisfacción que compense este sentimiento negativo.

Pero entonces me digo, "no, no, sigue preguntándote, vale la pena saber la verdadera razón de los sentimientos!".

Así que en ese momento me propongo ser lo más honesto posible conmigo mismo y me dispongo a tirar del hilo. Y poco a poco aparecen descubrimientos fantásticos!

Un "por qué" viene encadenado a otro "por qué" y este a otro, y así sucesivamente... Hasta llegar a la verdadera razón, al verdadero motivo que yacía ahí en lo más profundo, oculto entre mil pliegues.

Todo encaja en ese momento! Y es maravilloso percatarme que mis sentimientos negativos desaparecen automáticamente cuando me percato de su verdadera razón.

Esto es para mí una verdadera reconciliación. Conmigo mismo y con los demás.

También disfruto de la tranquilidad de saber que todo tiene un porqué. En cierto modo empiezo a pensar si de verdad Jesús no vino en realidad a enseñarnos, sobre todo, ese camino interior de búsqueda de nosotros mismos, a animarnos a recorrerlo, a darnos luz para encontrar las respuestas. Creo que además, estas pequeñas "reconciliaciones" hacen que el amor brote sin esfuerzo, de manera espontánea.

Y me siento más que nunca hermanado con los demás.... Todos estamos enredados en una maraña de porqués sin descubrir!

Le pido a Dios entonces valor, mucho valor! para enfrentarme con su ayuda a esos porqués.

Y poder vivir libre finalmente!