miércoles, 19 de mayo de 2010

Me despierto por la mañana y tú ya estás a mi lado. Llevas seguramente un rato sentado en la cama observándome mientras sonríes. Probablemente te habrás levantado hace dos o tres horas, cuando todavía no ha amanecido y te habrás retirado a un lugar apartado para orar, para llenarte de fuerza. Y ahora tú me transmites a mí toda esa energía, para que pueda empezar el día lleno de vida.

Durante el día apareces y desapareces. Nunca buscas distraerme en mi trabajo pero cuando las fuerzas me flaquean, enseguida te haces presente para empujarme, para animarme. Cuando tengo decisiones que tomar tampoco interfieres, pero si no encuentro una solución basta sólo con que yo piense en ti para que tú aparezcas sin dudarlo para iluminarme y darme una nueva perspectiva.

Al atardecer tenemos nuestro gran encuentro. Nos sentamos juntos un rato largo, durante una misa, durante una oración de Taizé o en mi casa... Y me enseñas. Me preguntas siempre cómo estoy, cómo me siento, qué pasa por mi cabeza... Y yo procuro abrirme a ti. Decírtelo todo. Tú no dices nada, sólo sonríes... pero qué sonrisa! Entonces me explicas las lecturas. A veces me pides que me detenga en una frase, en una palabra... y ahí me quedo, empapándome de su significado, dejando que penetre hasta lo más profundo de mí. Es como un regalo que me haces. Una forma de abrirme más cada día. Tú me ayudas a entender... porque eres mi Maestro. Y yo, que soy un alumno torpe y distraido, a veces te miro embobado o a veces me quedo pensando en mis cosas... Y Tú me dices "no te preocupes, seguiremos mañana" o bien "durante la noche lo entenderás, yo haré que suceda".


Y sucede!

sábado, 8 de mayo de 2010

"No me interesa saber lo que haces para vivir, quiero saber lo que sufres, y si te atreves a soñar con cumplir los anhelos de tu corazón...Quiero saber si te arriesgarás a parecer un loco por amor, por tus sueños, por la aventura de estar vivo... Quiero saber si has tocado el centro de tu propia pena, si has estado expuesto a las traiciones de la vida o has llegado a estar marchito y cerrado por miedo a un mayor sufrimiento. Quiero saber si puedes sentarte con el dolor, mío o tuyo, sin que te muevas para esconderlo, desvanecerlo o arreglarlo... Quiero saber si puedes llegar a defraudar a alguien por ser consecuente contigo mismo." (Gracias a Esther por facilitarme este texto de O. Mountain Dreamer)
"La pobreza no sólo consiste en tener hambre de pan, sino más bien en tener hambre de dignidad humana. Necesitamos amar y ser amados por alguien...Actualmente el mundo tiene hambre ni solo de pan sino también de amor, hambre de ser necesarios, de ser amados. La gente tiene hambre de sentir la presencia de Cristo. En muchos países las personas lo tienen todo, excepto esa presencia, esa comprensión. En todos los países hay pobres. En algunos continentes la pobreza es más espiritual que material, una pobreza que consisite en soledad, desaliento y falta de sentido en la vida. Y también en Europa he visto personas pobres durmiendo en la calle, tirados sobre diarios y harapos. Pero lo más fácil es hablar y preocuparnos por  los pobres que están lejos, ya que posiblemente sea más arriesgado prestar atención y preocuparnos por los que viven en la casa de al lado. Cuando recojo a una persona enferma en la calle, le doy arroz y pan, y así satisfago su hambre. Pero, ¿cuanto más difícil es quitarle el hambre a una persona que está marginada, que se siente rechazada por la sociedad, que carece de amor, que está aterrada? En Occidente tenéis más personas espiritualmente pobres que fisicamente pobres. Entre los ricos suele haber personas personas muy pobres espiritualmente...y consolar o quitar la amargura, la rabia, la soledad, consecuencias de la privación espiritual, eso lleva muchísimo tiempo (.. )
       
Sabemos lo que significa la pobreza; en primer lugar, tener hambre de pan, necesitar ropa, y no tener un techo. Pero hay un tipo de pobreza mucho más grande, la de no ser deseado, la de carecer de amor y la de estar abandonado. Significa no tener a nadie a quien llamar. ¿Conocemos a nuestros pobres? ¿Conocemos a los pobres que hay en nuestra casa, en nuestra familia? Tal vez no pasen hambre. Tal vez nuestros hijos, nuestro marido o esposa no tengan hambre, no estén desnudos ni desposeídos, pero, ¿estamos seguros de que allí nadie se siente rechazado, privado de afecto? ¿Dónde está vuestro anciano padre o ancianoa madre? El abandono es una pobreza terrible. A vuestro alrededor hay muchas personas solas, en hospitales y sanatorios psiquiátricos. Muchísimas personas sin hogar... Conoced a los pobres que hay entre vuestros vecinos, en vuestro barrio, en vuestro pueblo o ciudad...eso os conducirá a amarlos, y el amor os impulsará a servirlos. Sólo entonces comenzaréis a actuar como Jesús y a vivir el Evangelio
                                                                                          
Hambriento de amor, Él te mira
sediento de afecto, te lo suplica,
privado de lealtad, de tí la espera,
enfermo y prisionero desea tu amistad,
desprovisto de hogar te pide morar en tu corazón,
¿Serás eso para Él?"
                
(Gracias a Ana por facilitarme este texto de la Madre Teresa de Calcuta.)

miércoles, 5 de mayo de 2010

Me voy. Sí... me voy! Esta noche, cuando todo el mundo duerma saldré de casa envuelto en un manto oscuro y me marcharé de esa ciudad gris. Dejaré de estar sometido a este imperio de la lógica y de la razón y seré libre!  Despistaré a los centinelas y atravesaré los muros por donde nadie pueda verme. Después miraré hacia atrás y me reiré de ellos... pero también lloraré por los que se quedan. Algún día quizá vendré a rescatarlos... si ellos lo quieren.

Seré libre en un mundo donde todo es posible... donde la persona está por encima de todo, donde el amor y la libertad son más importantes que la inteligencia o la fortuna, donde enemigos y amigos terminan por abrazarse, donde la voluntad del corazón está por encima de los designios de la razón, donde lós últimos son los primeros, donde Dios es tan cercano que hasta se deja comer y beber y donde las reglas de la naturaleza dependen únicamente de la voluntad del amor...

Adiós. Me voy a un mundo donde Dios es tan grande que no se puede siquiera abarcar y a la vez tan pequeño que puede habitar en el lugar más recóndito de mi corazón... tan tan pequeño que puedo pasar años sin percibirlo!

Tengo un sitio en mi caballo y agua suficiente para varios días... alguien viene?

sábado, 1 de mayo de 2010

A veces pienso en lo importantes que somos! Somos colaboradores, agentes, compañeros, socios, hijos de Dios en este mundo! Eso es enorme! Él nos ha creado para construir con Él, participar en su proyecto y llevarlo a cabo. Nos necesita. Desde el momento en que nos ha creado somos necesarios para Él!

Desde el principio de los tiempos late en el corazón del hombre un anhelo de amor y de libertad. Jesús le ha dado el verdadero sentido a ese latido... son también los latidos del corazón de Dios los que resuenan en nuestro propio interior. Nos impulsan a entregarnos a participar en su proyecto, a confiar en sus planes. Nosotros, con los dones que hemos recibido, la inteligencia, la creatividad, el espíritu de sacrificio... tantos y tantos dones! podremos contribuir a llenar de amor y de libertad a las personas. No consiste en cambiar el mundo, la sociedad, los pueblos... Jesús mismo dijo que no venía a cambiar nada, ni tampoco empleó nunca el término sociedad. Jesús hablaba a los individuos, no a los pueblos, curaba a las personas y no a la sociedad. Buscaba una relación individual, personal y directa con cada hombre y con cada mujer. Vino a llenar de amor y de libertad a cada persona que se cruzaba en su camino y se mostrara abierta a Él.

En esto consiste para mí nuestra existencia en este mundo, en continuar su labor como transmisores de su amor y de su libertad. Haciendo personas más libres para que puedan abrirse a Él y ofreciéndoles nuestro amor para que así conozcan el amor que Dios les transmite a través de nosotros. Y cuando hayamos cumplido nuestra misión y la muerte nos lleve a Él, estoy seguro de que con una satisfacción enorme nos mostrará los resultados, disfrutaremos junto a Él de los frutos que hayamos dado, comprenderemos lo importantes que fueron nuestras acciones y nuestra confianza en Él para el triunfo de su plan. Y seremos entonces plenamente felices. Esa será la gloria, la satisfacción de haber contribuido a ser y a hacernos mejores personas!