lunes, 15 de diciembre de 2008

LA VERDADERA DIGNIDAD

La naturaleza del hombre es una naturaleza divina. Si uno es capaz de interiorizar esto, creerlo, verlo dentro de sí entonces habrá alcanzado, no solo la verdadera libertad sino además el conocimiento de sí mismo. La liberación, la salvación verdadera no puede llegar sin la creencia, y la consciencia, de esta naturaleza divina. La Biblia no deja de repetir que somos de la "estirpe de Dios", "dioses sois" se nos dice incluso! Esta es nuestra verdadera dignidad y este es el centro del mensaje de Jesús y por el que llegó hasta la muerte. Esta dignidad divina no la hemos adquirido por nuestros propios méritos, nos ha sido otorgada, regalada por el propio Dios por pura generosidad. Esto es lo que significa la misericordia divina. Se nos entrega un don aunque no lo merezcamos, por puro amor. Dios nos hace iguales a Él en dignidad, somos de su misma esencia. No hay nada mayor que esto así que se acabaron los miedos, los temores, las luchas. Se acabaron las inseguridades, la desconfianza. Se acabó el afán por ser mejores que los demás, por llamar la atención, por ser ricos y famosos. Nada de eso importa ya pues ha llegado la verdadera libertad. Mi dignidad es infinitamente mayor que la dignidad de un Rey de un multimillonario o del mayor gigoló. Esta es la única referencia. No la puedo perder de vista ni un instante.

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