jueves, 26 de marzo de 2009
MILAGRO!
Todo el mundo reza por cosas imposibles. Claro, si fueran posibles no rezarían. Todo el mundo reza porque Dios, su Dios, les evite determinados sufrimientos y les conceda determinadas satisfacciones que uno no puede cumplir por sí sólo. Que desaparezca el dolor, que encuentre trabajo, que me toque la lotería...! Si uno examina el cálculo de probabilidades de que estas cosas sucedan "simplemente" porque se lo hemos pedido a Dios uno se puede dar cuenta de que son casi nulas. Y es que no puede ser de otra manera... qué sé yo lo que me conviene más, quién soy yo para exigir que las reglas de la naturaleza vengan violadas únicamente por mi propia conveniencia, para mi propio bienestar. Estamos utilizando a Dios para que desplegue su poder allí donde el nuestro se queda corto. Dios no puede hacer milagros para satisfacer una necesidad personal. Los milagros son fundamentalmente señales de que Dios está por encima de las leyes físicas, de las leyes del tiempo... son señales de la existencia de una dimensión divina donde la libertad es tan grande que supera incluso las leyes naturales de este mundo. Son señales. No son el medio para nuestra satisfacción. Dios nos otorgará todo lo que le pidamos disponiendo nuestra alma, nuestra conciencia, nuestra mente de modo que adquiramos tal fuerza, tal libertad, tal aceptación de nosotros mismos y comprensión por las actitudes de los demás, que cualquier inconveniente que se nos presente en nuestra vida lo superaremos sin dificultad. Nada tendrá poder para romper nuestra armonía, nuestro equilibrio si acogemos a Dios en nuestro interior. Y el resultado... ese sí que es el verdadero milagro!
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
1 comentario:
Son chévere sus escritos y más en estos momentos en que el mundo va demasiado rápido y no nos paramos a pensar.
Este de los milagros no me agrada tanto pues sos de la idea que uno puede pedir lo que quiera y el Señor decidirá si se lo concede o no.
Gracias desde Maracaibo
Publicar un comentario