Fuera, todo es un caos. El caos del mundo, de la vida, de la historia. El caos de la mente humana, el caos de los deseos...
La mente nos impulsa a poner orden... lo cual se hace imposible... lo cual genera un caos aun mayor.
Una determinada idea, una determinada filosofía o religión pueden crearnos la impresión de que hemos dado con la tecla, todo está por fin en su sitio....aparentemente. Pasan los días, los meses, los años y nos encontramos en otro estado de espíritu, en otro momento de nuestra vida, con amistades distintas... y el orden que habíamos supuestamente alcanzado vuelve a ser cuestionado. El caos vuelve. Y así una vez, y otra vez y otra vez... La mente no pondrá jamás fin a esto, simplemente no tiene la capacidad. Este caos seguirá siempre existiendo mientras tengamos vida, pero si somos conscientes de nuestra verdadera naturaleza, si hemos experimentado el encuentro con Dios en nuestro interior y nos reconocemos como hijos suyos el caos ya no tendrá ningún efecto sobre nosotros. Será algo ajeno, algo con lo que tendremos que convivir pero que no tendrá poder sobre nosotros. Estaremos salvados
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