miércoles, 17 de marzo de 2010

¿Cómo deberíamos vivir nuestra espiritualidad? ¿La guardamos para nosotros o la transmitimos a voces?

¿Es algo privado o es algo que nos trasciende y que debemos comunicar?

¿Tenemos que callarnos cuando esperamos con ilusión a Dios en nuestros interior?

Yo creo que no...

Igual que transmitimos nuestra alegría cuando estamos enamorados...

cuando hemos conocido a alguien diferente...

cuando hemos vivido algo bonito...

Dios es amor... es diferente... es bonito...

¿Por qué con Él tiene que ser distinto?

... no encuentro ningún motivo.

Así que cuando me encuentre con Dios también gritaré de alegría.

Ya cuando vea que se acerca saltaré diciendo "¡ya viene, ya viene!"

y cuando lo sienta lejos también gritaré "¿dónde estás? ¿por qué no te veo?"

Los demás dirán "que se calle, que se calle! que lo guarde para él!"

Y yo diré "dejadme deciros lo que siento, dejadme cantar!"

"¡Que se calle, que se calle!"

Un día vendrán a mi casa y me dirán "Vete, este no es el país de los dioses imaginarios".

Y también "si tu Dios es bondad ¿por qué tú no eres también bueno?"

"Vete, vete!"

Y yo les diré que no soy bueno ni malo ni sé si mi Dios es imaginario o real.... les diré que no sé nada de nada...

Sólo que en mi interior algo grita con fuerza con un ansia infinita de libertad y de amor.

De Dios.

No hay comentarios: