martes, 9 de marzo de 2010
¿Cuál es mi visión de la vida? ¿Y mi visión del ser humano? ¿Y mi visión de mí mismo o del mundo? ¿Y mi visión de Dios? Creo que estas son las preguntas que debo hacerme para entender si vivo mi vida de acuerdo con el Dios de Jesucristo, el Padre de la Vida verdadera... Es la clave en defnitiva para entender si estoy cerca de alcanzar la unión con Él, la unión mística con mi Padre. No es tanto si he actuado bien o he actuado mal.... Es más bien si estoy o no en la misma longitud de onda en la que está Él, aunque luego por debilidad no sea consecuente a diario, a todas horas. Lo que cuenta es volver, es ponerme otra vez en su órbita... La Cuaresma me enseña a volver a mí mismo, a examinar lo que me separa de mi propio yo, de mi Dios y del mundo y enfrentarme a ello sin ningún miedo, sabiendo que voy a ser acogido sea cual sea el resultado de ese viaje interior. Sé que si me enfrento a todo ello podré yo también acoger a los demás, podré ser comprensivo y mejor persona.... Me pongo a ello!
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