"La pobreza no sólo consiste en tener hambre de pan, sino más bien en tener hambre de dignidad humana. Necesitamos amar y ser amados por alguien...Actualmente el mundo tiene hambre ni solo de pan sino también de amor, hambre de ser necesarios, de ser amados. La gente tiene hambre de sentir la presencia de Cristo. En muchos países las personas lo tienen todo, excepto esa presencia, esa comprensión. En todos los países hay pobres. En algunos continentes la pobreza es más espiritual que material, una pobreza que consisite en soledad, desaliento y falta de sentido en la vida. Y también en Europa he visto personas pobres durmiendo en la calle, tirados sobre diarios y harapos. Pero lo más fácil es hablar y preocuparnos por los pobres que están lejos, ya que posiblemente sea más arriesgado prestar atención y preocuparnos por los que viven en la casa de al lado. Cuando recojo a una persona enferma en la calle, le doy arroz y pan, y así satisfago su hambre. Pero, ¿cuanto más difícil es quitarle el hambre a una persona que está marginada, que se siente rechazada por la sociedad, que carece de amor, que está aterrada? En Occidente tenéis más personas espiritualmente pobres que fisicamente pobres. Entre los ricos suele haber personas personas muy pobres espiritualmente...y consolar o quitar la amargura, la rabia, la soledad, consecuencias de la privación espiritual, eso lleva muchísimo tiempo (.. )
Sabemos lo que significa la pobreza; en primer lugar, tener hambre de pan, necesitar ropa, y no tener un techo. Pero hay un tipo de pobreza mucho más grande, la de no ser deseado, la de carecer de amor y la de estar abandonado. Significa no tener a nadie a quien llamar. ¿Conocemos a nuestros pobres? ¿Conocemos a los pobres que hay en nuestra casa, en nuestra familia? Tal vez no pasen hambre. Tal vez nuestros hijos, nuestro marido o esposa no tengan hambre, no estén desnudos ni desposeídos, pero, ¿estamos seguros de que allí nadie se siente rechazado, privado de afecto? ¿Dónde está vuestro anciano padre o ancianoa madre? El abandono es una pobreza terrible. A vuestro alrededor hay muchas personas solas, en hospitales y sanatorios psiquiátricos. Muchísimas personas sin hogar... Conoced a los pobres que hay entre vuestros vecinos, en vuestro barrio, en vuestro pueblo o ciudad...eso os conducirá a amarlos, y el amor os impulsará a servirlos. Sólo entonces comenzaréis a actuar como Jesús y a vivir el Evangelio
Hambriento de amor, Él te mira
sediento de afecto, te lo suplica,
privado de lealtad, de tí la espera,
enfermo y prisionero desea tu amistad,
desprovisto de hogar te pide morar en tu corazón,
¿Serás eso para Él?"
(Gracias a Ana por facilitarme este texto de la Madre Teresa de Calcuta.)
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