sábado, 1 de mayo de 2010

A veces pienso en lo importantes que somos! Somos colaboradores, agentes, compañeros, socios, hijos de Dios en este mundo! Eso es enorme! Él nos ha creado para construir con Él, participar en su proyecto y llevarlo a cabo. Nos necesita. Desde el momento en que nos ha creado somos necesarios para Él!

Desde el principio de los tiempos late en el corazón del hombre un anhelo de amor y de libertad. Jesús le ha dado el verdadero sentido a ese latido... son también los latidos del corazón de Dios los que resuenan en nuestro propio interior. Nos impulsan a entregarnos a participar en su proyecto, a confiar en sus planes. Nosotros, con los dones que hemos recibido, la inteligencia, la creatividad, el espíritu de sacrificio... tantos y tantos dones! podremos contribuir a llenar de amor y de libertad a las personas. No consiste en cambiar el mundo, la sociedad, los pueblos... Jesús mismo dijo que no venía a cambiar nada, ni tampoco empleó nunca el término sociedad. Jesús hablaba a los individuos, no a los pueblos, curaba a las personas y no a la sociedad. Buscaba una relación individual, personal y directa con cada hombre y con cada mujer. Vino a llenar de amor y de libertad a cada persona que se cruzaba en su camino y se mostrara abierta a Él.

En esto consiste para mí nuestra existencia en este mundo, en continuar su labor como transmisores de su amor y de su libertad. Haciendo personas más libres para que puedan abrirse a Él y ofreciéndoles nuestro amor para que así conozcan el amor que Dios les transmite a través de nosotros. Y cuando hayamos cumplido nuestra misión y la muerte nos lleve a Él, estoy seguro de que con una satisfacción enorme nos mostrará los resultados, disfrutaremos junto a Él de los frutos que hayamos dado, comprenderemos lo importantes que fueron nuestras acciones y nuestra confianza en Él para el triunfo de su plan. Y seremos entonces plenamente felices. Esa será la gloria, la satisfacción de haber contribuido a ser y a hacernos mejores personas!

No hay comentarios: