Sí, pecador... y qué? Qué esperábais? No podía ser de otra manera!
La palabra "pecador" ya infunde rechazo, vergüenza, miedo... Pero por qué? Ser pecador no es la excepción sino la regla! Pero si es nuestro estado natural! Cuál es el problema entonces? Evidentemente no es motivo de orgullo pero es una realidad que tengo que aceptar del modo más natural!
Porque además... sólo si soy capaz de aceptar esta realidad seré capaz de cambiarla!
Y aunque no robe ni mate, mucho me temo que seré siempre un pecador hasta que llegue el encuentro definitivo con Dios! Hasta que me una definitivamente a Él! Hasta que no haya más separaciones entre Él y yo!
Soy pecador porque tengo dudas
Porque tengo miedos.
Porque tengo inseguridades.
Porque me cuesta confiar en Dios.
Porque vivo muchas veces para cumplir expectativas de otros.
Porque no soy lo suficientemente abierto.
Y en definitiva... por todas aquellas cosas que me separan de Dios, de su luz!
Jesús vino precisamente a acompañarnos en ese camino hacia la luz. Vino por nosotros, los que somos pecadores. Para darnos ánimo, para mostrarnos cómo es Dios y darnos fuerza para superar las barreras interiores que nos separan de Él. Para decirnos: "Vale la pena!!"
Y nos dio los medios para ello: un Amor incondicional, una misericordia que lo perdona todo y lo más importante... una dignidad de hijos de Dios!
Una dignidad que me permite caminar con la cabeza alta y decir: "Sí, soy pecador, y qué??"
No hay comentarios:
Publicar un comentario