lunes, 20 de octubre de 2008

LA FARSA DE LA MUERTE

Si la libertad total implica romper todas las ataduras con nuestro mundo, con nuestra mente... cómo no iba a suceder lo mismo con nuestro cuerpo? Los límites mayores para nuestro desarrollo espiritual y también intelectual nos los impone nuestro cuerpo con sus mil necesidades. El gusano de seda se transforma en mariposa, abandona su cuerpo viejo y nace a un cuerpo nuevo con el que puede volar. Por fin es libre. Del mismo modo nos sucederá a nosotros pues ya hoy, en este momento, percibimos las pulsiones de nuestra alma por volar, por liberarse, por abarcar el universo entero! Ese momento precioso en el que nuestra alma echa a volar se ha convertido también en una farsa por nuestra sociedad. La farsa de la muerte. El horror. Se nos ha vendido como lo peor. El gran fracaso final. Algo en lo que no se debe ni pensar. El simple hecho de mencionar la posibilidad de que suceda provoca rechazo, repugnancia... Lógico. Lógico para aquellos que conciben el mundo como algo puramente material. Lógico para aquellos que simplemente se conforman. Para aquellos para quienes su vida se reduce a los cinco sentidos, ni uno más. Lógico para aquellos que no se han contemplado a sí mismos.

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