jueves, 20 de noviembre de 2008

ME NIEGO A SER FELIZ

Me niego a ser feliz. Sí. Rechazo absolutamente ser feliz. Y por qué? Está claro. Me faltan un montón de cosas para ser feliz. Se me ha dicho que debo encontrar el gran amor de mi vida para ser feliz y no lo he encontrado. Se me ha dicho que debo ganar suficiente dinero para cubrir todas mis necesidades y no lo gano. Se me ha dicho que debo poseer una fortuna suficiente para asegurar mi vida y no la poseo. Así que no puedo ser feliz y me niego a serlo pues me faltan aun tantas cosas...! Mi familia debería ser perfecta y no lo es. Mi casa debería ser tres veces más grande y no lo es. Necesito todo eso para ser feliz pues solamente quienes han alcanzado todos esos deseos lo son. No puedo ser feliz o, al menos, no todavía. A veces, qué cosas! me asomo a la ventanilla del avión y veo como empieza a atardecer, abajo están las nubes y arriba ya empieza a estar oscuro mientras al fondo el sol se va derritiendo en un fondo rojo, naranja, rosa, azul...impresionante. Los pensamientos cesan y me quedo absorvido por tanta maravilla. Empiezo a sentir un extraña sensación interior, se parece a la felicidad pero no puede ser, es imposible. Esa sensación no tiene nada que ver con el mundo real. No se parece en nada a lo que debería ser la verdadera felicidad: ese sentimiento de orgullo tras comprar un coche nuevo; el haberle vendido una idea a alguien o haber besado por primera vez a la chica más guapa. Es una sensación gratuita y la felicidad no es gratuita, hay que sudarla, dicen. Es una sensación que no se apoya en nada, carece de estabilidad, no responde a ningún criterio racional... Mejor olvidarla porque me empiezo a sentir inseguro. Y si por un casual ese sentimiento tiene algo que ver con la felicidad me niego entonces a ser feliz. Esperaré a obtener todas aquellas cosas, personas, seguridades... entonces me sentiré bien. Sólo entonces me permitiré a mi mismo ser feliz.

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