viernes, 21 de noviembre de 2008
SER ÚTIL
La sociedad nos exige ser útiles. Ser útil no solamente se ha elevado a un deber cívico sino también a un deber moral. No ser útil equivale simplemente a ser inútil. En un alarde de ternura la sociedad es condescendiente con las personas en paro, los impedidos, los discapacitados, enfermos, etc. No se les tacha de inútiles pero para la sociedad en el fondo lo son. Están fuera del sistema pues tienen fuera de su alcance los grandes ideales que todo el mundo persigue, belleza, juventud, poder adquisitivo y... utilidad. Se habla de solidaridad pero no se habla de amor y menos de admiración pues carecen para este mundo de la dignidad que corresponde al triunfador. Pobres, dan pena, bastante agradecidos deberían estar con las atenciones que este Estado del bienestar ya les ofrece. Y sin embargo no debería haber ninguna diferencia pues las limitaciones materiales, físicas y mentales no son limitaciones del alma. Del mismo modo nos puede ocurrir a nosotros: hay que se útil, es el camino a la felicidad porque.. la vida interior es algo estéril, no produce nada y, por desgracia para muchos, no puede ser fuente de satisfacción.
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