lunes, 5 de enero de 2009

RENDIRSE Y CONFIAR

El espíritu se rige por una sabiduría inaccesible para nosotros. Sólo queda rendirse y confiar. Sólo queda predisponer el alma, estar abiertos a su aparición y acogerlo. Trabajar en nuestro interior para conocernos y entender por qué actuamos de esta o de aquella manera. En definitiva, observarnos, comprendernos y perdonarnos. Sobre todo comprendernos y perdonarnos. Observar las cadenas que nos esclavizan a tantas cosas, ponerlas frente a nosotros, sin miedo, asumir que existen por terribles que sean. No hay nada que temer pues Dios está con nosotros en este proceso. El mismo Jesús nos acompaña y nos alienta. En esto consistía realmente su misión. Dios se ha hecho hombre para acompañarnos como ser humano en el camino hacia la divinidad. Su infinito respeto por nuestra libertad le impedirá inmiscuirse pero su aliento, su confianza, su ejemplo y su enorme misericordia serán fundamentales en este proceso. Él estará con nosotros en este camino de autoconocimiento y de conversión. Conocerlo también a Él, tenerlo presente, dejar que "acampe entre nosotros" es por tanto la clave. Sólo así podremos acoger y recibir el espíritu de Dios. Rendirse y confiar, en esto consiste todo.

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