lunes, 22 de diciembre de 2008
LA LUZ, EL COLOR Y EL BRILLO
Dios nos necesita. Se expresa a través de nosotros. Actúa en el mundo a través de nosotros. Cada uno de nosotros hemos sido creados con unas cualidades especiales, cualidades únicas que nos hacen únicos. Por ello no podemos, no debemos!, ser otra cosa que nosotros mismos. La luz de Dios, la luz con la que ilumina al mundo, pasa a través de nosotros y llega a los demás con todos los matices y colores de nuestras cualidades personales. Esa luz nos traspasa adquiriendo el color, el brillo y las tonalidades adecuadas para que llegue de forma nítida a los que nos rodean. Por eso debemos mantenernos fieles a nosotros mismos, fieles a lo que realmente somos y así poder colaborar plenamente con su misión de ofrecer la verdadera vida.
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